Fiestas del centro de Madrid. San Cayetano, San Lorenzo y La Paloma
Las fiestas más castizas de Madrid, las del centro son, en realidad 3 fiestas seguidas, San Cayetano, San Lorenzo y La Paloma, que recorren Cascorro, van hacia Lavapiés y vuelven luego a La Latina. Participan todo tipo de gentes, desde los vecinos más castizos, inmigrantes hasta los cool que bajan de la sierra a disfrutar de las noches de Madrid
Conciertos en las Vistillas y verbenas en Cascorro y Argumosa. Seguro que estará todo petado de gente que pasa el verano en Madrid, de turistas y de gente de la Sierra que viene de marcha. Ojo a los precios de las barras de la calle (7 euros el mini) y a las peaso tías que circulan por ahí.
Durante algo más de quince días, las verbenas copan las calles y la ficción se hace realidad. Don Hilarión, el simpático personaje surgido de la zarzuela escrita por Ricardo de la Vega, el boticario, ya entrado en años, sigue presente en su chistera y su bastón. Junto a él la Casta y la Susana, pasean palmito y conquistan a los mozos
Historia
Las tradicionales verbenas de antaño vuelven a Madrid en verano. Aquéllas verbenas que en su día fueron "arsenal completo de inspiraciones para los escritores" –según Enrique Sepúlveda- siguen manteniéndose en el estío madrileño de principios del siglo XXI.
Durante estos días, los vecinos se visten de majas, manolas, chulapos, chisperos, rememorando aquéllos personajes que antes que ellos, en otras épocas, crearon Madrid. Sus calles se visten de gala. Pañuelos, mantones, claveles llenan sus aceras, sus jardines, sus días en una palabra. Aunque Madrid es abierta, vanguardista, acogedora, anfitriona de gentes de todos los lugares, la Villa sigue conservando sus personajes, sus tradiciones. Junto al progreso, el europeísmo y la modernidad, Madrid sabe mantener vivas sus costumbres mejores.
La imagen de la Virgen de La Paloma que Isabel Tintero en 1790 colocó en el portal de su casa conquistó el corazón de los vecinos que se acercaban a ella para pedirle curaciones, encomendar a los niños y pedir protección para las mujeres que esperaban la llegada de un nuevo hijo. "La Paloma –decía Francisco Azorín- no es patrona de Madrid, pero sí reina plenamente en muchos corazones humildes que habitan en la Villa”.
Cascorro y San Cayetano
La primera fiesta en el calendario es la de San Cayetano que se celebra el 7 de agosto. La situación de la parroquia en la calle de Embajadores, esquina a la calle del Oso, hace que esta verbena sea celebrada principalmente por las zonas de Cascorro y del Rastro. San Cayetano es considerado patrón de la Providencia y protector de las parturientas.
Al término de la procesión, los fieles toman una de las flores de la carroza. Dicen que quien reza al santo y coge una flor tendrá pan y trabajo todo el año. Las calles del barrio son adornadas por los vecinos de San Cayetano, del Oso, Cabestreros. Conocidos y extraños son invitados a sangría o limoná y los que un día abandonaron el barrio vuelven a encontrarse con sus antiguos vecinos, mientras el baile se extiende por todas sus plazas y calles.
San Lorenzo y Lavapiés
San Lorenzo se celebra en el cogollo de Lavapiés, en lo que fue la judería madrileña y vivienda de moriscos. Cuenta la tradición que la iglesia de San Lorenzo, el "Templo de las Pulgas" por su reducido tamaño, fue edificada sobre la sinagoga judía por el propio pueblo.
Hablar de Lavapiés obliga a hacerlo de los manolos y de sus diferencias con las de otros dos tipos madrileños de la época: los majos y los chisperos. Los manolos fueron así llamados por ser Manuel el nombre de muchos de los habitantes del barrio, nombre obligado para el primogénito de los conversos.
Como dice el dicho "No se entiende San Lorenzo sin Lavapiés, ni Lavapiés sin San Lorenzo". Por eso cuando llega el 10 de agosto, en la Plaza de Lavapiés, en la calle Salitre, la Fe o Argumosa apenas hay hueco para venerar al patrón de manolos, manolas, majos y majas
SAN CAYETANO
La primera fiesta en el calendario es la de San Cayetano, que se celebra el 7 de agosto, principalmente en la zona de Cascorro y del Rastro.
Al ser fiestas en los barrios más multiculturales que parecen chinatown y senegal juntos, los carteles se imprimen desde hace unos años
en chino, árabe y español.
Es costumbre en esta fiesta que, al término de la procesión (el día 7 a las 20,00 horas), los fieles tomen una de las flores de la carroza, ya que existe la creencia de que quien reza al santo y coge una flor tendrá pan y trabajo todo el año.
Esta creencia está tan extendida que muchas personas, ante el temor de no llegar a tiempo, se lanzan sobre la carroza a medio camino, produciéndose en los últimos metros una avalancha humana casi imposible de contener. Las calles del barrio (San Cayetano, del Oso y Cabestreros) son adornadas por los vecinos.
SAN LORENZO
San Lorenzo, el 10 de agosto, se celebra con procesión (desde la iglesia del mismo nombre a partir de las 20,00 horas) y verbenas en el cogollo de Lavapiés, en lo que fue la judería madrileña y vivienda de moriscos.
En concreto, los judíos y más tarde los conversos ocuparon este barrio. Cuenta la tradición que la iglesia de San Lorenzo fue edificada sobre la sinagoga judía por el propio pueblo.
La iglesia en sí misma es por tanto la que tiene el gran protagonismo en el barrio, que la llama el Templo de las Pulgas por su reducido tamaño. El santo fue llevado allí posteriormente y pronto se convirtió en el santo del barrio.
Debido a que la Batalla de San Quintín terminó con la derrota de los franceses el día de San Lorenzo, Felipe II levantó en honor de este excelso diácono el Monasterio del Escorial, y el mismo santo ha dado el nombre a esta iglesia.
LA PALOMA
San Cayetano y San Lorenzo son celebrados por los vecinos de los barrios de Cascorro y Lavapiés, y La Paloma, además de ser la fiesta del barrio de la Fuentecilla, es la de todo Madrid. La procesión se celebra el 15 de agosto a partir de las 20,00 horas.
Si Nuestra Señora de la Almudena fue nombrada oficialmente patrona de la Villa y la de Atocha recibió el título de patrona de la Corte, la Virgen de La Paloma, de mucha menos antigüedad que las anteriores, fue elegida oficiosamente por el pueblo de Madrid como su patrona.
La devoción parte de finales del siglo XVIII. El lienzo que representa a la Virgen de la Paloma fue encontrado en una corrala entre un montón de leña por unos niños que después lo vendieron a Isabel Tintero.
La Verbena cobró importancia a partir del último cuarto del siglo XIX. Prueba de la fama que llegaron alcanzar los festejos del barrio de la Fuentecilla fue su elección como escenario de una de las más famosas zarzuelas, obra del compositor Tomás Bretón y del libretista Ricardo de la Vega, "La Verbena de la Paloma".
[fuente servimedia]