La Nochevieja en Madrid pasa por tomarse las Uvas en la Puerta del Sol como todos los años, con las polémicas de los
ritmos de las campanadas de fin de año y en este año siguen las obras y las zanjas
Miles de personas se concentran en la Puerta del Sol para seguir las campanadas desde el reloj de la Casa de Correos (Sede de la comunidad, antigua sede de la DGS)
Todos ataviados con sus botellas de sidra y cava, sus bolsas de cotillón, sus matasuegras, pancartas de sus pueblos, gorros, pelucas y cualquier cosa que hayan comprado en la Plaza Mayor. Y por supuesto las UVAS de la Suerte (frescas o en conserva). Todos esos son los que provocan ese ruido
ensordecedor que se escucha por la tele mientras Ramón García trata de dar las campanadas.
La bola del Reloj de la Puerta del Sol se instala días antes con su neón. El carrillón, los cuartos, las 12 campanadas, la bola que sube y se ilumina el neón del Feliz 2008
Las otras campanadas
Por la mañana unos churritos (San Ginés se pone hasta las patas de gente) y a dormirla, aunque algunos tienen fuerzas de repetir las campanadas el día de año nuevo a las 12 del mediodía
Otra costumbre que cada año congrega a más gente es la falsa nochevieja o ensayo de las uvas del día 30 (incluso 29). La misma parafernalia que el día 31, pero con menos gente y menos agobio.
Antiguamente la puerta del Sol se llenaba de soldados que no tenían permiso para ir a casa, ahora muchos asistentes son emigrantes que no se pueden
pagar un billete. También hay mucho guiri (sobretodo italianos) que quieren pasar la nochevieja a la española
Ojo a los carteristas, a los que lanzan botellas al aire y a los petardos!
Tras las campanadas y las uvas, todos a los bares abiertos o fiestas privadas en discotecas o en casas
Cotillones y Fiestas de Nochevieja en Madrid
Entradas Cotillones
Para la RESERVA de entradas o INFORMACIÓN contactar con Tito email:titoperez222@hotmail.com Movil de contacto: 626055286
Información de las fiestas suministrada por Tito Pérez
Se realizaran descuentos a grupos.
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Información de las fiestas suministrada por Tito Pérez
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La nochevieja en La Puerta del Sol
Para comprender por qué esta plaza es la elegida por los madrileños para dar la bienvenida al nuevo año con una gran fiesta, hay que recordar que durante mucho tiempo, el reloj de la Casa de Correos fue el que marcaba la hora oficial del país. A esta costumbre, hay que sumar la tradición nacida en 1909 según la cual, tomar doce uvas durante las doce campanadas para despedir el año asegura a quien lo haga un próspero año nuevo, a pesar de que su existencia no responde a supersticiones paganas sino a necesidades económicas.
A principios de siglo, los cosecheros españoles debieron hacer frente a un importante excedente de uva, y para conseguir dar salida a tan abundante género iniciaron una campaña para convencer a todos de que despedir el año comiendo doce uvas sería sinónimo de fortuna y felicidad para el venidero, aunque olvidaron aclarar si debían de ser doce uvas como símbolo de los doce meses que quedan atrás o simplemente para corresponder con el número de campanadas. Sin duda, esta iniciativa tuvo un gran éxito, porque hoy en día la liturgia de las doce uvas es una obligación para quien quiera despistar al mal fario.
En la actualidad, la Nochevieja es el momento de echar la vista atrás para repasar tanto lo bueno como lo malo que se ha hecho en los últimos 365 días y realizar así un listado de buenos propósitos. Pero, sobre todo, es una larga noche para celebrar en la calle, rodeados de amigos y de todos aquellos que quieran unirse a la última fiesta del año.
Prueba de ello es la cita en la Puerta del Sol madrileña a la que acuden miles de personas. La plaza, iluminada por la decoración navideña, recibe desde horas antes de la medianoche a los que desean celebrar el cambio de año. Poco a poco, el lugar se va llenando de gentes venidas de todas partes, algunos ataviados con gorros de Papá Noel, disfrazados con pelucas imposibles o extraños sombreros -que pueden adquirirse en los puestos navideños de la Plaza Mayor- o cantando villancicos.
Las campanadas, los cuartos, el carrillón, la bola
Nochevieja Falsa o ensayo de nochevieja en la Puerta del Sol
A medianoche el reloj de la antigua Casa de Correos se convierte en el protagonista de los últimos segundos del año. Todos los ojos se fijan en su templete esperando la caída de la gran bola de acero dorado a la que acompaña el repicar de las campanas, señal de que la cuenta atrás ha comenzado. El mecanismo de la máquina es puesto en marcha manualmente cada Nochevieja por los relojeros de Losada -que se encargan de su cuidado habitual y controlan que nada falle-.
A continuación, suenan los cuatro cuartos, un sonido doble producido por dos campanas al que hay que estar muy atentos y escuchar con cuidado ya que suele equivocar a los más impacientes, que los confunden con las verdaderas campanadas.
Y, por fin, llegan las campanadas. Doce sonidos secos para tomar doce uvas dulces a toda prisa, sin equivocarse. Aunque parezca misión imposible, los novatos no deben temer este momento puesto que para facilitar la ingesta de las uvas y evitar que muchos se atraganten, las campanadas de fin de año se ralentizan concediendo tres largos segundos entre cada una de ellas para conseguir terminar a tiempo y asegurarse la entrada con buen pie en un nuevo año lleno de suerte.